Sabiduría cíclica
Transformar la forma en que habitamos la ciclicidad, construyendo una salud fértil integral desde el cuidado, la conciencia y la educación.
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Gracias por visitar mi espacio. Soy Pamela y quiero acompañarte en el camino del reconocimiento de tu ciclo como una señal de salud.
Integro mis formaciones, lecturas y experiencias para que logres, de manera autónoma, contactar con tu fertilidad y tomar decisiones para gestionarla.
Me gusta estudiar e informarme, actualizarme (o sea, desaprender y volver a aprender). Tengo dos hijas adolescentes y estoy transitando la perimenopausia.
Formaciones y experiencias
Soy Licenciada en Trabajo Social (egresada de la Universidad Nacional de Rosario). Trabajo desde el año 2000 en el Estado Nacional, y desde 2019 dando capacitaciones sobre perinatalidad como proceso fisiológico y violencia obstétrica desde una perspectiva integral, en equipo interdisciplinario. Con esta tarea recorrí el país, acompañando a equipos profesionales y personas en barrios generalmente muy vulnerables.
Cuando conocí y me formé como educadora del método sintotérmico, comencé a acompañar a personas a registrar y conectar con su ciclicidad y con su potencial fértil (más allá de lo reproductivo). Mis inquietudes me llevaron a enfocarme en la pubertad (dos hijas = gran desafío). Entonces hice la Diplomatura Universitaria en Educación Sexual Integral (UNSAM).
Las experiencias de acompañamientos individuales me desafiaron a seguir aprendiendo. Completé la formación como Health Coach (ALAHC, primera camada en Argentina), ya era Coach Ontológica Profesional. Aprendí muchísimo, pero no fue suficiente. Hoy me quedan 10 materias para terminar la Licenciatura en Psicología (UdeMM). Me interpela profundamente el vínculo entre la salud cíclica ovulatoria y la salud mental.
Soy co-fundadora y miembro activo de Latinoamerica fértil (LAFER) la primera asociación civil del continente destinada a la difusión de los MAFs desde una perspectiva laica. Formo parte del grupo de estudio de educadoras en capacitación continua.
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Registro integral del ciclo con el método sintotérmico: Para autonoconocimiento y como opción anticonceptiva
El método sintotérmico es un método científico de reconocimiento de la fertilidad que consiste en observar, registrar e interpretar signos corporales que indican los cambios hormonales del ciclo ovulatorio, con el fin de identificar, principalmente, los días fértiles e infértiles de cada ciclo.
Aclaro que es científico, ya que su rigurosidad deviene de investigaciones que fueron realizando diferentes profesionales de la salud integrando registros, laboratorios, monitoreos, que fueron sistematizados con el método científico. Se llama “sintotérmico” porque combina signos térmicos, como la temperatura basal corporal y signos sintomáticos como el fluido cervical e incorpora signos secundarios (opcionales) como la posición, apertura y textura del cuello uterino, sensibilidad mamaria, dolores pélvicos, libido, entre otros.
Estos biomarcadores se registran diariamente en una gráfica o aplicación y luego se integra al uso que se le quiere dar: reconocimiento de la salud, herramienta en preconcepción, o, a partir de reglas de interpretación validadas científicamente, se determina el inicio y el fin del período fértil, lo que habilita su uso como anticonceptivo.
Enseñar el método sintotérmico de manera integrativa o integral implica abordarlo desde una mirada amplia y multidimensional, que va más allá del simple registro de signos biológicos para evitar o lograr un embarazo. Este enfoque se centra aspectos como: · la enseñanza del funcionamiento del ciclo a través de la enseñanza del registro y en la transmisión de herramientas para usar el método según el objetivo de cada persona. · Acompañamiento emocional integrando que ciclo no es solo biología, sino también una experiencia emocional, psíquica y vincular particular. · La promoción de una relación consciente y positiva con el cuerpo, el ciclo y la sexualidad.
Los acompañamientos se basan en los criterios de adaptabilidad y personalización, ya que desde mi experiencia, enseñar el método requiere respetar los tiempos, necesidades y realidades de cada persona o pareja para lograr una apropiación personal y autónoma del método. Es imprescindible reconocer los distintos momentos de la vida fértil: desde la menarca hasta la menopausia.
Enseñar, aprender e incorporar al método sintotérmico de manera integral es entender y aplicar mucho más que una técnica: es abrir un proceso de alfabetización corporal, y acompañamiento respetuoso para que cada persona pueda habitar su ciclo con consciencia, autonomía y libertad.
Enseñar el método sintotérmico de manera integrativa o integral implica abordarlo desde una mirada amplia y multidimensional, que va más allá del simple registro de signos biológicos para evitar o lograr un embarazo. Este enfoque se centra aspectos como:
Los acompañamientos se basan en los criterios de adaptabilidad y personalización, ya que desde mi experiencia, enseñar el método requiere respetar los tiempos, necesidades y realidades de cada persona o pareja para lograr una apropiación personal y autónoma del método. Es imprescindible reconocer los distintos momentos de la vida fértil: desde la menarca hasta la menopausia.

Acompañamiento en crianza de púberes y adolescentes, ESI
Aún hoy, la pubertad permanece invisibilizada como etapa de transición. Se vivencia como un salto directo —y cada vez más temprano— de la infancia a la adolescencia. Este pasaje afecta tanto a lxs púberes protagonistas como a lxs adultxs que criamos o acompañamos, y que muchas veces carecemos de herramientas para sostener los cambios significativos que se suceden en esta etapa.
La mayoría de nosotrxs hemos experimentado personalmente los efectos negativos de una educación sexual basada en el temor, la inhibición y el aislamiento. Deseamos evitar que se repita ese escenario, pero ¿cómo transmitir conocimientos sobre algo que nunca aprendimos? ¿Cómo abordar con naturalidad un tema que durante tanto tiempo ha sido considerado tabú?
La escasez de recursos y modelos aplicables en la práctica suele conducir a bloqueos, frustración y, en muchos casos, a optar por no intervenir por miedo a equivocarse. O bien a delegar la educación sexual en profesionales de distintas disciplinas (médicxs, psicólogxs, docentes), quienes pueden brindar información desde sus marcos teóricos, pero se pierde así el espacio del diálogo íntimo, la empatía y la validación emocional “casera”.
Desde mi experiencia, propongo una nueva mirada: la pubertad es una etapa con entidad propia, profundamente rica, ya que permite vivenciar de forma paulatina un cambio estructural. Es necesario y saludable transitarla como lo que es: una transición. Porque el salto directo de la niñez a la adolescencia resulta demasiado abrupto. Aprehender la pubertad de manera consciente también nos transforma como ma-padres y adultxs acompañantes. No se trata solo de una etapa que atraviesan lxs niñxs, sino también de un momento de cambio en nuestras propias formas de criar. Acompañar a unx niñx no es lo mismo que acompañar a unx adolescente. Este tránsito también construye nuestro propio universo psicoemocional.
La sexualidad ocupa un lugar central en las transformaciones que comienzan a vivirse, y se articula con el deseo de independencia. Eso que antes estaba en un horizonte lejano comienza a hacerse presente.
En nuestra cultura, todo lo relacionado con óvulos y espermatozoides suele vivirse como tabú o con miedo. Lxs adultxs de hoy crecimos con explicaciones biologicistas centradas en la función reproductiva, lo que dejó fuera un conocimiento más amplio: aquel que ubica estos procesos dentro del funcionamiento integral del cuerpo. Desde la menarca (primera menstruación posterior a la primera ovulación) hasta la menopausia (último sangrado tras la última ovulación), y desde la espermarquia (primera eyaculación), se despliega una dimensión cíclica de la fertilidad que pocas veces es nombrada.
Ambos procesos se centran en un hito fundamental del desarrollo humano: la capacidad de fertilidad.
Lo que aprendimos nos aleja de la posibilidad de experimentar el ciclo ovulatorio y espermático como vivencias positivas, naturales y empoderantes. La pubertad es una etapa de paso, de transformación, en la que los múltiples y significativos cambios se suceden de forma organizada e ininterrumpida.
Es necesaria la nueva información para que seamos lxs adultxs responsables quienes conversemos y transmitamos lo que implica esta etapa, como lo hacemos con cualquier otro momento de la crianza.
Comprender esto es convertirnos en educadorxs sexuales de nuestrxs hijxs, y ubicar la pubertad dentro de un proceso continuo. Este nuevo paradigma es un paso hacia la soberanía de lxs púberes sobre su cuerpo y sus procesos.

Acompañamiento en la perimenopausia
Reconocer a la perimenopausia como un proceso con entidad propia nos invita a habitarnos en este momento, donde la sabiduría de la naturaleza nos muestra que podemos prescindir de la función reproductiva y seguir siendo cíclicas, plenas y saludables.
La perimenopausia es, junto con la pubertad y los puerperios, una etapa invisibilizada culturalmente.
Alrededor de los cuarentas, las mujeres “ya cumplimos” con todo lo que se esperaba de nosotras en esta vida. Nuestro sistema sexual —mal llamado aparato reproductor— parece no tener razón de ser en el cuerpo ni en el ciclo. Puede incluso vivirse como un padecimiento. Muchas mujeres acceden a la anticoncepción hormonal, lo que impide vivenciar la transición fisológica hacia el fin de las ovulaciones y desarrollar hábitos que recalibren funciones de salud. No vamos al sistema de salud para que nos diagnostiquen infancia,
adolescencia o madurez... ¿Por qué sí lo hacemos ante la perimenopausia? Esta es una fase vital, femenina e inevitable. No es una patología.
Sin embargo, muchas transiciones de la vida se conceptualizan de forma “neutra”, sin considerar los ritmos ni los cambios cíclicos que las atraviesan. Esta forma arbitraria de categorizar las experiencias vitales contribuye a su invisibilización. Aquello que no se valida ni se comprende suele volverse difícil de habitar.
Hombres y mujeres no atravesamos las mismas trayectorias vitales. Si bien hay ciertos puntos en común, nuestros cuerpos y experiencias están marcados por transformaciones diferentes, guiadas por el eje gonadal —ovarios y testículos—, que imprime su propio pulso a lo largo de la vida.
La perimenopausia puede traer consigo síntomas físicos, emocionales y energéticos que merecen ser escuchados y comprendidos. Estos signos no son fallas del sistema corporal, sino manifestaciones coherentes con las profundas transformaciones neurohormonales que se producen en este tiempo.
Podemos resignificar nuestra vivencia del ciclo si registramos sus necesidades y comenzamos a acompañarlas en lugar de resistirlas. También podemos reconectar con nuestra fertilidad y sexualidad desde una perspectiva más amplia, reconociendo las características propias de esta fase. La transición hacia la menopausia nos permite disfrutar de nuestra salud y de nuestra vida sin el riesgo de un embarazo.
Ser personas completas —bio-psico-emocionales— implica habitar de forma consciente la hormonalidad sexual y las energías que se mueven con ella. Esta presencia nos permite comprender y atender los requerimientos de cada momento del recorrido vital. Así como las estaciones del año se suceden en un ritmo necesario, y así como la luna influye en los ciclos de la naturaleza, nuestro organismo —sabio y rítmico— también marca un compás propio, natural y legítimo.
El sistema lineal, productivista y repetitivo en el que vivimos es anticíclico. Desde el comienzo de la vida fértil, promueve una desconexión con la inteligencia del cuerpo, reduciendo los procesos cíclicos a su mera función reproductiva.
Comparto la información desde una mirada que contempla el ciclo ovulatorio como parte de un continuo vital, y a cada fase de la vida como legítima y fisiológica, lo que nos permite transitar la perimenopausia y la menopausia como parte del devenir sexual de la existencia.
adolescencia o madurez... ¿Por qué sí lo hacemos ante la perimenopausia? Esta es una fase vital, femenina e inevitable. No es una patología.

Acompañamiento en el proceso de preconcepción(fertilidad reproductiva)
La fertilidad puede ser un proyecto de salud y placer, un estado de vida. También un proyecto en pareja, el deseo de crear vida. Desde mi experiencia, acompaño en la búsqueda consciente que propicie el encuentro con una gestación saludable. El registro con el método sintotérmico es una herramienta poderosa para el reconocimiento de la ventana fértil ovulatoria y como forma de valorar la fertilidad, de entender causas subyacentes que generen desregulaciones que necesitan ser abordadas.
Se trata de definir a la fertilidad como estado de salud y la pre-concepción como un proceso sexual vital, activamente recorrido por sus verdaderos protagonistas, las personas que quieren lograr la gestación.
Podemos encontrar respuestas a estas preguntas: ¿Qué necesitamos para ser fértil en esta etapa vital? ¿Cuáles son los mitos, los decires, tus ideas en cuanto a esta búsqueda? ¿Cómo está funcionando tu ciclo? ¿Cómo se producen los espermatozoides?
Entonces, si estás buscando quedar embarazada, hay un mapa para seguir. Identificar los días fértiles de cada ciclo es una herramienta clave para maximizar las posibilidades de lograr un embarazo. En un contexto en el que muchas personas se enfrentan a dificultades en este camino, adquirir conocimientos y estrategias para aumentar la probabilidad de concebir se vuelve cada vez más necesario.
Sin embargo no hay recetas estándar, por lo que propicio un espacio de aprendizaje y acompañamiento donde encontrarás las bases fundamentales sobre la fertilidad que toda persona debería conocer antes de iniciar este proceso. A través de una mirada integradora y cercana, que pretende generar la confianza necesaria para reconocer si todo está en orden y prepararte para el encuentro.
Es posible aprender a registrar e interpretar las señales de fertilidad de tu cuerpo, y hacer lo necesario para mejorar las fertilidades desde una perspectiva natural, basada en el autoconocimiento y en evidencia científica actual. Y lo más importante, que puedas tomar decisiones informadas desde el conocimiento profundo de tu cuerpo y tu salud.
La fertilidad puede ser un proyecto de salud y placer, un estado de vida. También un proyecto en pareja, el deseo de crear vida. Desde mi experiencia, acompaño en la búsqueda consciente que propicie el encuentro con una gestación saludable. El registro con el método sintotérmico es una herramienta poderosa para el reconocimiento de la ventana fértil ovulatoria y como forma de valorar la fertilidad, de entender causas subyacentes que generen desregulaciones que necesitan ser abordadas.

Acompañamiento del retorno de la fertilidad en puerperio
¿Qué pasa con la fertilidad después del parto? El puerperio no es solo una etapa de recuperación física: es también un tiempo de transformación profunda, en el que la sexualidad, el deseo, el cuerpo y las prioridades se reconfiguran. Aún en la actualidad, muchas veces, se atraviesa en soledad o entre silencios, sin acceso a información clara y respetuosa que ayude a comprender lo que está pasando. La etapa está sostenida por prejuicios y mandatos.
En este contexto, surgen preguntas clave: ¿qué pasa con la sexualidad en el posparto? ¿Cuándo y cómo vuelve la fertilidad? ¿Qué opciones anticonceptivas existen y cuáles son realmente adecuadas para este momento vital? ¿Es posible confiar en los propios signos corporales para orientarse?
El puerperio es también un portal de la ciclicidad, una etapa donde el cuerpo, si se lo escucha y acompaña, da señales claras de su reorganización. La ovulación no vuelve de forma repentina: el cuerpo informa, poco a poco, que es seguro volver a ese camino. Reconocer y acompañar estos signos, permite vincularnos con nuestra fertilidad desde un lugar de salud, confianza y autoconocimiento.
Desde una mirada integradora, es posible comprender el retorno de la ovulación como un proceso fisiológico, necesario. Que puede acompañarse desde el reconocimiento de los signos de fertilidad y otras señales contextuales. Esta es una vía que no solo previene embarazos no deseados sin intervenir en el retorno de la fertilidad, sino que también promueve una recuperación integral del sistema psico-neuro-hormonal.
En mi experiencia, acompaño a personas transitando puerperios con información clara, respeto por los tiempos personales y herramientas basadas en el autoconocimiento. Para mí es la clave para transitar esta etapa con mayor tranquilidad y libertad.
¿Qué pasa con la fertilidad después del parto?
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